Vivir en el Pirineo
Soy un vecino del Pirineo cabreado con los ecologistas y con los que hacen los estudios de impacto ambiental. Cabreado porque me consideran ciudadano de segunda. No puedo tener agua corriente porque si se hace la canalización genera impacto ambiental a los funcionarios de Medio Ambiente y a los ecologistas. Por tanto, estoy mejor sin agua corriente para que los ecologistas, los funcionarios de medio ambiente y los turistas puedan disfrutar del fin de semana. Qué más da que no tengamos agua corriente. Total, sólo somos menos de cincuenta vecinos y pronto seremos menos. Igual, hasta desaparece el pueblo. Estoy cabreado porque la mejora de la carretera de acceso también genera impacto ambiental, según dicen también los ecologistas. Además tampoco puedo tener internet ni otras bondades de la sociedad civilizada. Me tengo que conformar con los teléfonos TRAC. Por si fuera poco, en otro pueblo cercano si colocan un poste para llevarle la luz puede molestar a algún pájaro y, por tanto, mejor no colocarlo, aunque no tengan luz. Me gustaría ser feliz y que la Administración me considerara un ciudadano de primera, pero algunos ecologistas y funcionarios de Medio Ambiente parece que no entienden que es necesario que nosotros estemos bien para que esto no sea pronto un desierto. Creo que el hombre del Pirineo es la especie en extinción. Ya es hora que se den cuenta en algunos sitios.
(Escrito colgado en la puerta de la iglesia de Fonchanina, pueblo del Pirineo aragonés)










