vida dual
Pensareis que estoy loco, y puede que estéis en lo cierto –incluso yo mismo lo pensé durante una temporada–, pero creo que todo es demasiado real para ser provocado por la locura. El hecho es que cada noche, cuando me acuesto y logro conciliar el sueño, me despierto en otro lugar, supongo que en un mundo paralelo, en el cuerpo de otra persona. Su vida no es tan diferente a la mía, trabajamos en temas diferentes, pero tenemos una edad similar, los dos estamos casados y los dos tenemos hijos (yo un niño y una niña y él dos niñas preciosas). De todas maneras, al principio, el hecho de entrar en su monotonía cada noche me servía como válvula de escape para salir de la mía y levantarme cada mañana con ánimos suficientes como para afrontar el resto del día.
Pronto todo aquello se volvió pesadilla. Aunque pueda parecer lo contrario, después de varios meses sin poder dormir (o por lo menos, tal y como lo hacía antes), no me despierto cansado físicamente, pero mi agotamiento mental empieza a ser palpable y evidente. Mi cabeza no puede compaginar esa doble vida y, pese a que no quería pensar en ello, lo que me está pasando no es normal. Así que hace unos días decidí que tenía que terminar con todo aquello.
Pensé en buscarme a mí mismo en la otra vida y viceversa, sin saber qué podía solucionar, pero no hubo éxito, no había ni rastro de mi otro yo ni de nadie vinculado a mí. También intenté no dormir. Aguanté hasta dos o tres días sin pegar ojo, pero en cuanto mis párpados se cerraban me despertaba junto a mi otra mujer o donde lo hubiera dejado. También intenté todo lo contrario, dormir una o dos horas, pero, aunque en mi mundo sólo transcurría ese fragmento de tiempo, cuando despertaba en el otro pasaban las horas necesarias hasta que me dormía.
He llegado a la conclusión que la única manera de que esto termine es matando una de las dos vidas. No sé si servirá de algo, si podré vivir con eso en la conciencia de la otra si finalmente funciona, ni si debo dejarme llevar por mi egoísmo y abandonar a mi esposa y a mis hijas después de los meses que hemos pasado juntos, pero lo he meditado mucho y he decidido cortar por lo sano. En cuanto termine estas líneas voy a suicidarme con la intención de no volver. A partir de entonces ya no habrá vuelta atrás.










