murió por estar muerto
- Me niego a aceptar que una simple fórmula pueda llegar a ser más creíble que la propia evidencia -sentenció el ecuatoriano.
- Olvida en qué mundo nos ha tocado vivir -le hizo notar Bruno Guinea-. Recuerdo que hace un par de años ingresó en el hospital un pobre hombre que debido a algún error burocrático había quedado registrado como fallecido en un accidente de tráfico. Para la Seguridad Social legalmente no existía, y por lo tanto resultó imposible darle nuevamente de alta con la suficiente rapidez como para que se autorizara la costosa operación a la que tenía que someterse. En definitiva, “murió por estar muerto”, sin que sirviera de nada la evidencia de que había estado paseando durante semanas por los pasillos del tercer piso.
El señor de las tinieblas










