la güeb de juan carlos vidaller
güeblog
educación
profesional
fotos
cine
links
varios
alataza

powered by Google

Archivo de la categoría "minicuentos"

pan duro, vida dura

Wednesday, 28 de June de 2006
Pan- Mamá, ¿por qué tenemos que seguir comiéndonos este pan?

- Rosa, cariño, tu abuela y yo hemos estado falsificando cartillas de racionamiento y almacenando pan bajo estas mantas todo este tiempo para que no pasarais hambre. Ya sabes lo que nos podría haber pasado si nos llegan a descubrir y, sin embargo, nosotras hemos tenido ración doble de pan cuando mucha gente muere de hambre.

- Pero… Está verde, duro y ya están repartiendo pan blanco.

- Claro, la guerra ha terminado, pero tienes que entender que, de no haber sido así, este pan nos hubiera salvado la vida… Lo siento, hija mía, no lo podemos tirar.

saturday night fever

Friday, 3 de June de 2005

- Soy lesbiana.

- Y yo me caso la semana que viene con mi novia de toda la vida.

Se podría decir que ésta fue nuestra carta de presentación minutos antes de hacer el amor en los lavabos de la discoteca como posesos y sin importarnos lo que hubiera a nuestro alrededor. Después de eso nos fuimos a mi todavía casa de soltero y seguimos con el tema hasta que no pudimos más. Aquello fue increíble, es más, diría que irrepetible.

Pero no todo fue sexo, también hubo tiempo para conversaciones y poder conocernos un poco más, dentro del anonimato que a ambos nos interesaba mantener. Lo que inicialmente yo creí excusa barata cuando me soltó lo de que era lesbiana al tirarle la caña al principio de la noche, resultó ser cierto. Nunca antes había estado con un hombre y, de hecho, si se había venido a Guipúzcoa era para intentar recuperar a su primer amor, la chica junto a la que descubrió su sexualidad: su compañera de habitación del internado cuando iba al instituto. Por otro lado yo también le expliqué mi disyuntiva y, aunque tardara en creérselo, le confesé que ésta era la primera vez en 8 años de relación que le había sido infiel a mi pareja. Incluso en los inicios cuando sólo la veía durante los veranos. Siempre me ha gustado tontear, pero nunca había llegado más allá.

De todas maneras, aquello no iba a llegar a ningún lado y supongo que fue una válvula de escape para ambos. Así que una semana más tarde me encontraba paseando entre las mesas del banquete mi boda, cogido de la mano de mi recién estrenada mujer y terminando las presentaciones pertinentes de los invitados de uno y otro bando. Todo fue de fábula hasta que me presentó a la que había sido su compañera de habitación del internado de su instituto…

inocencia

Monday, 27 de December de 2004

- ¿Me puede decir el autor de esta foto?

- Es simpática, ¿eh?

- ¿Simpática? Es genial. Creo que es una de las mejores fotos que he visto en mucho tiempo. No pensaba que la fotografía europea hubiera alcanzado este nivel. El encuadre es perfecto, la iluminación es algo rocambolesca, pero le da una textura al contraste de colores que no tienen el resto de fotos de la exposición. Aquí pone que se llama “inocencia”, pero podría haber imaginado que éste era su nombre sin necesidad de leerlo.

- Pues es de Pascal Letroix.

- ¿Letroix? No podía ser otro. Había oído hablar de él, incluso había visto algunas de sus instantáneas cuando estuve en Francia.

- No creo… Usted habrá oído hablar de su padre, de Ricard Letroix.

- Está usted en lo cierto. Mi cabeza ya no da para más… ¿Es de su hijo? Pues tiene un futuro muy prometedor.

- ¿Un futuro muy prometedor? Como que la hizo un día que le robó la cámara a su padre cuando tenía tres años.

vida dual

Tuesday, 21 de December de 2004

Pensareis que estoy loco, y puede que estéis en lo cierto –incluso yo mismo lo pensé durante una temporada–, pero creo que todo es demasiado real para ser provocado por la locura. El hecho es que cada noche, cuando me acuesto y logro conciliar el sueño, me despierto en otro lugar, supongo que en un mundo paralelo, en el cuerpo de otra persona. Su vida no es tan diferente a la mía, trabajamos en temas diferentes, pero tenemos una edad similar, los dos estamos casados y los dos tenemos hijos (yo un niño y una niña y él dos niñas preciosas). De todas maneras, al principio, el hecho de entrar en su monotonía cada noche me servía como válvula de escape para salir de la mía y levantarme cada mañana con ánimos suficientes como para afrontar el resto del día.

Pronto todo aquello se volvió pesadilla. Aunque pueda parecer lo contrario, después de varios meses sin poder dormir (o por lo menos, tal y como lo hacía antes), no me despierto cansado físicamente, pero mi agotamiento mental empieza a ser palpable y evidente. Mi cabeza no puede compaginar esa doble vida y, pese a que no quería pensar en ello, lo que me está pasando no es normal. Así que hace unos días decidí que tenía que terminar con todo aquello.

Pensé en buscarme a mí mismo en la otra vida y viceversa, sin saber qué podía solucionar, pero no hubo éxito, no había ni rastro de mi otro yo ni de nadie vinculado a mí. También intenté no dormir. Aguanté hasta dos o tres días sin pegar ojo, pero en cuanto mis párpados se cerraban me despertaba junto a mi otra mujer o donde lo hubiera dejado. También intenté todo lo contrario, dormir una o dos horas, pero, aunque en mi mundo sólo transcurría ese fragmento de tiempo, cuando despertaba en el otro pasaban las horas necesarias hasta que me dormía.

He llegado a la conclusión que la única manera de que esto termine es matando una de las dos vidas. No sé si servirá de algo, si podré vivir con eso en la conciencia de la otra si finalmente funciona, ni si debo dejarme llevar por mi egoísmo y abandonar a mi esposa y a mis hijas después de los meses que hemos pasado juntos, pero lo he meditado mucho y he decidido cortar por lo sano. En cuanto termine estas líneas voy a suicidarme con la intención de no volver. A partir de entonces ya no habrá vuelta atrás.

otra versión de los hechos

Monday, 13 de December de 2004

Había sangre por todas partes. Una muchacha semidesnuda, tapada únicamente por un minúsculo conjunto de encaje rojo, acuchillaba una y otra vez entre llantos el cuerpo sin vida de una anciana. En el otro lado de la habitación, un hombre de mediana edad trataba de vestirse a toda velocidad mientras intentaba calmar a la muchacha:

– Tranquila, mi niña… Todo se solucionará, pero, por favor, para de una vez.

Fuera de la pequeña casa había otro cadáver desde hacía ya casi una hora, el de un gran lobo gris que yacía inerte junto a un zurrón y una escopeta de cartuchos.

– ¿Qué voy a hacer, Dios mío? – repetía una y otra vez la muchacha – ¿Qué voy a hacer?

– No te preocupes, que tengo una idea… – Le contestó el hombre mientras se abrochaba el cinturón – Para de una vez y vete a duchar que te has puesto perdida de sangre.

La muchacha soltó el cuchillo de repente, miró aterrorizada al hombre y salió corriendo hacia el cuarto de baño.

Minutos más tarde el escenario del crimen había cambiado totalmente. El gran lobo gris estaba tumbado junto a la cama enfundado en un camisón desgarrado y con un gorro para dormir en la cabeza. El hombre terminaba de introducir a la anciana dentro del lobo. Y la muchacha, ya vestida y con el pelo todavía mojado, estaba acurrucada en una esquina sin mirar el extraño espectáculo mientras escuchaba atentamente las indicaciones de lo que tenía que explicar a la policía cuando le preguntaran por lo sucedido.

– Pero… – replicó la muchacha – ¿Quién se va a creer que un lobo se comió a mi abuela y que después se intentó hacer pasar por ella disfrazándose para comerme a mi también por sorpresa?

el sueño

Monday, 6 de December de 2004

Otra vez la misma catedral, la misma plaza, el mismo puente y la misma historia. Ya es la cuarta vez que me despierto de este sueño. Estoy frente a una catedral que no había visto en mi vida, pero de la que podría dar hasta el más mínimo detalle. Me conozco todas y cada una de las gárgolas, las vidrieras, los mosaicos, la misma pareja sentada en las escaleras, pero no recuerdo haberla visitado fuera del sueño. Me giro y redescubro que estoy en una pequeña plaza con grandes arcadas abierta hacia un río. Hay un puente y sobre él está Paula, una compañera de trabajo a la que no le he dirigido la palabra nada más que para darle los buenos días al pasar por delante de su mesa cada mañana. Me mira y me da la espalda. Es la única persona que conozco por allí, así que voy hacia ella. En ese momento parece desaparecer todo lo que hay a mi alrededor y sólo puedo ver a Paula que vuelve a girarse hacia mí y me guiña un ojo. Llego a su altura, me abraza y nos fundimos en un largo beso. Ahí, en ese mismo instante que desearía que durara eternamente, es cuando suena el despertador y me despierta de este maravilloso sueño.

No entiendo nada. ¿Qué significan estos sueños? ¿Cómo es que conozco tantos detalles de la catedral, la plaza y los alrededores sin haber estado allí nunca? Jamás había soñado con tanto lujo de detalles. ¿Y el beso con Paula? De hoy no pasa que hable con ella y le explique lo que me está sucediendo. Pensará que estoy loco, pero me da igual, quiero saber qué me está pasando.

Una hora más tarde y ya en el trabajo, cuando llego a su mesa, me paro frente a ella y le doy los buenos días. Paula levanta la cabeza y me corresponde el saludo sonriendo como cada mañana.

– Tengo que decirte algo.

– Tú dirás – Me responde mirándome fijamente a los ojos.

No puedo mantener su dulce mirada, levanto mi cabeza y… ¡Qué! Detrás suyo, pegada con chinchetas sobre el corcho del fondo, descubro que hay una postal en la que no me había fijado antes con la catedral que aparece en mis sueños. Con sus gárgolas, las vidrieras, los mosaicos, la pareja sentada en las escaleras, la plaza y sus grandes arcadas, el puente… Pero sobre el puente no está ella.

– ¿Cuánto tiempo lleva allí esta postal?

Paula se gira para ver a qué postal me estaba refiriendo, vuelve a buscarme los ojos y me responde:

– ¿Esta? Desde la semana pasada. Me la ha mandado mi novio que ha ido a pasar allí unos días por cuestiones de trabajo.

– ¡Ah! – Mi cerebro busca una escapatoria a este bochorno y continuo – Es que he estado allí hace poco y me trae buenos recuerdos.

No le he mentido, pero me siento fatal y, como no sé qué más decirle, me despido amablemente y me voy. Nunca más me he atrevido a intercambiar con ella nada más que los tradicionales buenos días y, eso sí, el sueño no se ha vuelto a repetir.

la suerte

Tuesday, 30 de November de 2004

¡Y el 7! ¡Me había tocado, me había tocado! Tenía cinco décimos de lotería en mis manos premiados con casi cien millones de pesetas. No me lo podía creer, no podía respirar, estaba como flotando. Sin embargo, en esos momentos de júbilo me vino a la memoria el rostro de aquella anciana. Dejé de dar saltos de alegría y recordé el momento en que le ayudé a levantarse del suelo cuando aquel degenerado le arrolló con la bicicleta dejándola tirada en la cera. No se había hecho nada, incluso se agachó a recoger los décimos que ahora tengo en mis manos y que se me habían caído del bolsillo al levantarla. Me miró con esos ojos que parecían estar mirando en mi interior y me dijo que si creía seriamente que si me tocara la lotería sería la solución a todos mis problemas. ¿A qué venía esa pregunta? Por supuesto que lo creo, le contesté sin dudarlo arrebatándole de sus manos los décimos, y lo deseo más que cualquier otra cosa en el mundo. Su rostro se nubló, me dio un beso en la mejilla y desapareció entre la gente que estaba allí agolpada mirando. Fue un recuerdo fugaz que duró unos instantes, pero que evoqué una y otra vez durante la noche de la celebración. En aquel momento creí que aquella mujer me había dado la suerte para que me tocara la lotería por haberla ayudado.

Los meses posteriores a aquel sorteo fueron una locura… Fiestas continuas, banqueros peleándose por mi dinero, conocidos que ni me habían dirigido la palabra ahora me ofrecían negocios redondos, mujeres que se morían por mis huesos. Fueron días de excesos y de cambios. Dejé el trabajo y de malas maneras, mandando a tomar por el culo a todo el mundo; me compré un SLK, que jubiló al Clio que ya se caía a piezas; ya no me interesaba estar con aquel grupo de muertos de hambre con los que me relacionaba antes, ahora era un tío con pasta, me codeaba con gente importante; y dejé a mi mujer, bueno, me dejó ella cansada de repetirme que no entendía porqué había cambiado y de que le llegaran a sus oídos mi larga lista de infidelidades. Había pasado media vida con ella, seis años de novios y doce de casado, pero no me importó una mierda cuando caí en la cuenta de que hacía varias semanas que ella no aparecía por casa. De hecho, ni intenté recuperarla, mi ego me cegó y me hizo creer que ella sería la que se arrepentiría.

Pero pronto se girarían las tornas. Mis asesores me avisaron una y otra vez de que mi fortuna se estaba agotando. Los excesos habían hecho mella en ella y los negocios en los que me había enfrascado no estaban funcionando como me habían asegurado. Sin darme cuenta entré en un recorrido imparable hacia la ruina. Una cosa llevó a la otra y ahora me encuentro peor que cuando me había tocado la lotería: sin dinero, sin trabajo, sin amigos, sin hogar y sin mi mujer.

No sé si aquella anciana tuvo algo que ver con que me tocara la lotería, si leyó mi futuro o simplemente era un chiflada, pero no dejo de pensar en aquella pregunta una y otra vez… “¿Crees seriamente que si te tocara la lotería será la solución a todos tus problemas?”

9:22

Thursday, 8 de July de 2004

¿Cuántas veces ha sonado el despertador? No quiero levantarme. No sé ni cuántos días llevo encerrado en estas cuatro pareces, sólo sé que hoy es el día. Todos me han estado machacando con lo importante que es para mí, pero no es verdad… No quiero levantarme, no quiero que sea hoy, no quiero que sea mañana… Quiero que siempre sea ayer.

Sé que aunque no quiera, algún día me tendré que quitar las vendas. Hace seis meses del accidente, hace seis meses que no veo mi cara, hace seis meses que oculto mi culpa tras esta máscara. No quiero ver mi horrible rostro reflejada en el espejo, no quiero flagelarme cada mañana por lo que pasó, no quiero que me vean como un monstruo… Quiero estar protegido tras esta piel de vendas y esparadrapos.

el libro

Monday, 12 de April de 2004

Lo compré minutos antes de que nos conociéramos y al verte supe que este libro iba a marcar nuestra relación. Lo empecé con muchas ganas, se podría decir que devoraba las primeras páginas. Los pocos detalles que no me gustaban eran eclipsados todos los que me fascinaban y no les di importancia.

Pero no todo fue como al principio, el argumento iba perdiendo fuerza tal como iba avanzando. Los diálogos se redujeron y no tenían la chispa inicial.

Incluso hice algo que jamás había hecho hasta entonces y de lo que todavía me arrepiento, lo llegué a compaginar con otros libros. Claro que no era lo mismo y que siempre lo retomaba con mal sabor de boca, pero lo necesitaba.

Hoy he leído la última página. Por un momento he dudado si debería volverlo a empezar, pero, no quiero engañarme, sé que no sería como la primera vez.

confesiones

Thursday, 1 de April de 2004

Me has vuelto a llamar Lídia y, como otras veces, me he hecho la tonta.
Aunque hoy ha sido diferente, hoy también tú te has dado cuenta.
El miedo en tus ojos ha confesado por tí.

güeblog educación profesional fotos cine links varios
e-mail de juan carlos vidaller
Here are some common misspellings of my name (included to help search users): Juan Carlos Vidaller, Jaun Carlos Vidaller, Juan Carlos Vidaler, Juan Carlos Villader, Juan Calros Vidaller, Juan Calos Vidaller, Juan Carlos Vidalle, Juancarlos Vidaller, Juancar Vidaller, Canjuarlos Vidaller