Archivo de 2004
Saturday, 23 de October de 2004
Viene de: Club Amena: Lo querías todo y ya lo tienes y Club Amena: Lo querías todo y ya lo tienes (2).
Las presentaciones hechas, el precio fijado… ahora sólo tenía que llegar a mis manos. “¡Ánimo, Juan Carlos!”, me decía a mi mismo, “Ya falta menos”.
La operadora me explica que para que se haga efectiva la entrega de este móvil tendría que firmar un contrato por el cual tendría que permanecer en Amena durante 18 meses (no, si con lo contento que estoy con vuestro servicio, me estoy planteando hacerme vitalicio). Entonces es cuando caigo en algo… Resulta que no me quieren adelantar puntos, pero me obligan a permanecer en Amena durante 18 meses. Eso significa que suponiendo una media de 30€ de consumo mensual (que es lo que voy haciendo yo, sin tener en cuenta por lo que me va a salir esta llamada) y sabiendo que me dan 30 puntos por cada 6€ de consumo, tengo que, durante el tiempo que me obligan a estar con ellos, ganaré aproximadamente 2700 puntos, que sumados a los que ya tengo, hacen que esté casi en la franja donde me saldría el Sony Ericsson T630 por 35€. Serán hijos de la gran p…
Mientras yo me hacía mis pajas mentales, la operadora seguía a lo suyo:
– Como tiene que firmar el contrato de permanencia en Amena durante 18 meses, tiene que darme una dirección donde enviarle el móvil para que esté usted presente.
– ¿Cómo? ¿Que tengo que estar presente cuando me entreguéis el móvil? – lo que me faltaba por oír.
– Si, porque es necesario que firme el contrato cuando le entreguemos el móvil.
– Pero… – como puedes imaginar… – Trabajo y estoy todo el día fuera de casa.
– No hay ningún problema, deme la dirección de su lugar de trabajo y se lo enviamos allí.
– Claro, pero yo soy consultor – hay veces que no me hago a la idea de lo que deben pensar de mí cuando digo que soy consultor… ¿qué es un consultor? Bueno… que me estoy yendo del hilo y el taxímetro sigue avanzando… – y no estoy en un sitio fijo.
– Pues es imprescindible que recoja usted el paquete para que pueda firmar el contrato – No, si eso ya me había quedado claro… Si quieres te repito que yo no puedo recoger el paquete en persona, pero ahora estamos buscando soluciones, ¿no?
– ¿Y no puedo enviaros el contrato firmado a posteriori?
– No, estamos trabajando en ello – Con lo que me confirma que no soy el único rarito que no puede recoger el paquete en persona –, pero, de momento, es necesario que… – os omito lo que sigue porque seguro que os lo podéis imaginar, ¿no?
– Una pregunta… – a ver si podemos acotar el problema – ¿Cuánto tarda en llegar el paquete?
– De tres a quince días – ¡Uf! Vete a saber dónde estaré yo dentro de 15 días.
Total, que muy amablemente le he dicho que, de momento, no veía posible que me pudieran hacer la entrega en persona. Así que me he quedado peor que antes, cabreado y sin mi Sony Ericsson T630 :_(
¿Soy un paranoico o sólo hacen que meter trabas y las facilidades brillan por su ausencia?
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Friday, 22 de October de 2004
Viene de: Club Amena: Lo querías todo y ya lo tienes.
Superada la primera fase de las presentaciones, le planteo mi intención de adquirir uno de los móviles de su catálogo y la operadora me responde, ignorando mi explicación, pidiéndome mi número de teléfono, nombre completo y el DNI con letra y todo (más euros minuto). Cuando le he dado toda la información que me ha pedido me vuelve a preguntar que qué es lo que quería (Pensándolo positivamente cuanto más tiempo esté hablando con esta chiquilla, más me subirá la factura a final de mes, que se convertirán en más puntos y que provocará que me salga el móvil más barato, ¿no?), así que le vuelvo a repetir lo que le había explicado al principio. Mira en su sistema y me dice lo que ya sabía:
– Usted tiene 5.150 puntos y el Sony Ericsson T630 está por 105€ si tienes 2900 puntos o por 69€ si tienes 5900, así que le saldría por 105€ y 2900 puntos.
– Pero… Si casi alcanzo la cota superior, sólo me faltan 750 puntos – le reprocho.
– Sí, pero sólo se puede canjear por puntos que tenga usted disponibles – si ya me estás poniendo de mala leche, sólo falta que me trates de usted, bonita…
– Y… ¿no me los podríais dar a cuenta? – le insisto.
– No, sólo se puede canjear por puntos que tenga usted disponibles – me repite sin darme otra opción.
– Bueno, pues… – le contesto tras un silencio de reflexión (a 0,12€ el minuto) – Da igual, me lo quedo por 105€.
No os penséis que ya había ganado la guerra, esto había sido sólo una batalla donde me la habían vuelto a meter doblada… Lo peor estaba por llegar…
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Thursday, 21 de October de 2004
¿Seguro? Ese es el eslogan que se puede leer si visitas la página del Club Amena y, en principio, lo que pretenden. Pues la verdad, el servicio que ofrecen no se acerca ni de lejos a los mínimos que yo hubiera deseado. La idea del Club Amena es que vas ganando puntos por el consumo que haces con la finalidad de canjearlos por un nuevo móvil. La teoría es muy bonita, pero lo he intentado llevar a la práctica y no he sido capaz de conseguirlo.
Ayer recibí el nuevo catálogo con mi saldo de puntos: 5.150 puntos. Le echo un vistazo al catálogo, veo que el Sony Ericsson T630 está por 105€ si tienes 2900 puntos o por 69€ si tienes 5900 y me digo a mi mismo: “¿Y si me cambio de móvil?”. Ya era tarde cuando tomé la decisión, así que decidí llamar hoy y dedicarme a buscar gadgets para mi nueva adquisición (¿Os suena el cuento de la lechera?).
Esta mañana, a primera hora, llamo al Club Amena:
– Está usted llamando al Club Amena – me dice la voz femenina de la grabación inicial… No te jode, como que te he llamado yo… Si una cosa tenía clara era que estaba llamando al Club Amena – … el coste de la llamada es de 0,12€ minuto – ahora entiendo la absurda aclaración – … bla, bla, bla, …
– Buenos días, le atiende María de las Virtudes – pasa a decir la operadora que me ha correspondido –. Está usted llamando al Club Amena – ¿Si? No me digas… – el coste de la llamada es de 0,12€ minuto… – Sólo con las explicaciones se van a hacer de oro – … bla, bla, bla, …
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Wednesday, 20 de October de 2004
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Tuesday, 19 de October de 2004
Me lo ha enviado por correo una compañera de trabajo y es una tontería cuando caes, pero me ha tenido un rato pensando:
Currando este verano de camarero en el Bar Bolea, vinieron tres hombres a cenar al bar. Después de la cena, al pedir la cuenta, es donde empezó el lío… Los tres tíos me pidieron la cuenta: “¿nos saca la cuenta , por favor?”. Les respondí: “Son 30 euros, caballeros”. Y cada uno de ellos puso 10 euros. Cuando iba a poner el dinero en caja, lo vio el jefe y me dijo: “No, esos son amigos míos. Cóbrales sólo 25 euros”. Me quedé pensando y me dije: si les devuelvo los 5 euros puede haber problemas para repartirlos y les dije siguiente: “Ya está. Me quedo 2 euros y les devuelvo 3, uno para cada uno. Así me cobro la propina”. Aceptaron y les devolví a cada uno 1 euro.
Ahora es cuando viene el “follón”. Sí cada uno puso 10 euros y les devolví 1 euro, lo que puso realmente cada uno de ellos son 9 euros. Todo el mundo sabe que 9 x 3 = 27 euros y si le añadimos los dos que me quedé yo obtenemos 29 euros ¿¿¿DÓNDE ESTÁ EL OTRO EURO???
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Monday, 18 de October de 2004
– Juan Carlos, tío, cada vez que me giro te veo mirándole el culo a la secretaria o a la primera que pasa por delante de ti – me ha recriminado un compañero de trabajo esta mañana.
– Ya, es que me lo ha recomendado mi oculista.
– ¿¡Que tu oculista te ha recomendado que le mires el culo a todo lo que pase por delante de ti!?
– No… Se trata de un ejercicio visual.
– ¿¡Ejercicio visual? Tienes más cara que espalda.
– Déjame que te explique, hombre – Qué poca confianza tiene en mí alguna gente –. No sé si te has fijado, pero me he puesto lentillas y el oculista me dijo que levantara la vista de mi monitor cada 15 minutos aproximadamente para descansarla.
– Ya, pero sólo la levantas cuando pasa una tía…
– Es que así mato dos pájaros de un tiro.
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Monday, 4 de October de 2004
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Saturday, 2 de October de 2004
Hace ya unos días me horrorizaba al confirmar que algunas revistas retocaban digitalmente a sus modelos. Por lo visto, en el mundo del cine también se estila lo de usar cirugía digital para sacar de donde no hay o quitar de donde sobra (claro ejemplo: mejora del cartel anunciador de la película Rey Arturo).
Pero… El tema no se queda ahí. Parece ser que el mundo de la política también hace usos deshonestos de la informática para dejar en mejor lugar a sus líderes. A las pruebas de remito:
Pista: Fijaros en la altura a la que están las narices de los candidatos en cada una de las fotos.
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Friday, 1 de October de 2004
Tranquilos y tranquilas que no voy a hacer una disertación machista, homófoba, feminista, ni nada por el estilo. La motivación del escrito de hoy va por otros derroteros (y vete a saber dónde terminará). Quiero quejarme al individuo que se encargó de diseñar al hombre ser humano porque se cubrió de gloria el tío. No sé si sería un ingeniero genético, uno divino o el de turno, pero, o no debía estar por la labor, o el hombre no hizo muy bien los acabados de la que se conoce como la máquina “perfecta”.
¿Por qué estoy tan indignado? Porque hoy tengo unas agujetas que no me puedo ni mover y todo porque antes de ayer me fui una horilla de nada al gimnasio después de dos meses de inactividad absoluta. Ya sé que el deporte no es tan bueno como lo pintan, así que no necesito que mi propio cuerpo me lo recuerde cada vez que intento darle una oportunidad a algún tipo de ejercicio físico con unas maravillosas y fantabulosas agujetas.
Me han explicado varias versiones de el por qué de las agujetas, pero ninguna me termina de convencer. Yo creo, y no hay ninguna base científica tras esta creencia, que lo de las agujetas es un descuido del que se encargó de desarrollar al ser humano. Supongo que el tío se haría su prototipo que iría testeando tal y como le iba añadiendo funcionalidades al nuevo engendro. Claro, para ello incluiría una serie de chivatos para saber cómo van llendo las cosas. Yo suelo situar un printf(“\n>>> caca, culo, pedo, pis <<<\n") o un System.out.println(“# Este programa es una puta mierda y no va ni a tiros #”) en puntos estratégicos de mis programas para saber que el hilo de ejecución ha pasado por allí, algo muy habitual entre los del gremio. Así que no veo tan descabellado que el pelele que nos diseñó (pido disculpas si estoy faltando al respeto, pero cada vez que hago un leve movimiento me duele y estoy encendido), fuera poniendo chivatos del estilo: tiene hambre, tiene caca, está perdiendo el equilibrio, está perdiendo la compostura, está perdiendo los papeles, ha hecho deporte, … Y claro, un despiste lo tiene cualquiera y cuando se dedicó a sacar los chivatos para entregar la primera versión del humano se olvidó alguno. ¿Por qué no se olvidaría el que indica que estás perdiendo la compostura o los papeles? No, tuvo que dejarse el de “ha hecho deporte”.
No creo que éste sea el mayor defecto del ser humano (no sé quien me dijo que una amiga suya comentaba que sólo se tendría que librar de un defecto para ser perfecta… tener que cagar. Como os lo digo…), pero hoy lo veo como tal. Como soy tan olvidadizo y despistado, si me preguntais mañana por el mayor defecto de la humanidad de diré alguna otra tontería como la vanidad, la prepotencia, la avaricia o alguna tontería de estas, pero hoy… hoy y ahora afirmo que el mayor defecto de la humanidad son las agujetas.
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Thursday, 30 de September de 2004
El señor Haneda era el superior del señor Omochi, que era el superior del señor Saito, que era el superior de la señora Mori, que era mi superiora. Y yo no era la superiora de nadie.
Podríamos decirlo de otro modo. Yo estaba a las órdenes de la señorita Mori, que estaba a las órdenes del señor Saito, y así sucesivamente, con tal precisión que, siguiendo el escalafón, las órdenes podían ir saltando los niveles jerárquicos.
Así pues, en la compañía Yumimoto yo estaba a las órdenes de todo el mundo.
El 8 de enero de 1990, el ascensor me escupió en el último piso del edificio Yumimoto. El ventanal, al fondo del vestíbulo, me aspiró como lo habría hecho la ventanilla rota de un avión. Lejos, muy lejos, se veía una ciudad tan lejos que dudaba haberla pisado jamás.
Amélie Nothomb
Primeros párrafos de Estupor y temblores
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